martes, 10 de febrero de 2009

APALANCAMIENTO TOTAL

Coloquialmente estamos apalancados cuando estamos acomodados en un sitio sin querer movernos de él, aunque el significado tradicional de apalancar es mover algo con ayuda de una palanca.

Podemos meter una palanca o varias para mover algo, hacia arriba o hacia abajo. Imaginemos que queremos mover una pesada roca en la cima de una montaña, a lo mejor tenemos que meterle varias palancas pero cuando empieza a rodar difícil será que pare.



Cuando estudie empresariales ya hace unos años me hablaron del apalancamiento financiero, que dicho sin grandes tecnicismos seria la relación entre el capital propio y la deuda que utilizamos para financiar una inversión. Si los beneficios que genera la inversión son mayores que los intereses de la deuda se incrementa el beneficio, pero si son mayores los intereses que el beneficio estamos perdiendo dinero.

Recordemos, ya que no hace mucho, que cuando estábamos en una situación de crecimiento económico los bancos favorecían el apalancamiento de la economía abriendo el grifo del crédito, y todos particulares y empresas, acudían a beber de él.

Los bancos, a su vez también se endeudaban con otros bancos para incrementar su beneficio y tener dinero para prestar con el que engordar sus cuentas de resultados y las primas de sus directivos.

El mana del que todos bebían hasta que reventaron era la construcción, los bancos abrían el grifo de las hipotecas a constructores y particulares obteniendo ingentes beneficios que se multiplicaban año tras año.

La vivienda dejo de ser un bien de primera necesidad para ser una inversión con la que se especulaba a diestro y siniestro, pero… ¿que pasa si de repente todo cambia?
Pues como le paso a Sodoma que con un pecado tan grave e irreversible se sumió en los infiernos.
Y el infierno que nos toca vivir es el apalancamiento total.

Ya decía Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico, que "el dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza". Y ahora estamos de mierda hasta arriba, el dinero no se mueve, y ante las malas expectativas los bancos cierran el grifo dejando solo que caigan unas gotas.

En una economía victima de la especulación las deudas pesan como losas y apalancan las cuentas de resultados de las empresas y las economías domesticas, principalmente las de los que acapararon pisos pensando en venderlos y obtener importantes plusvalías.

Por otra parte otra poderosa palanca paraliza el consumo y lo empuja hacia abajo, esta palanca es la incertidumbre y el miedo a perder el empleo. Con esta perspectiva los consumidores se retraen y posponen sus principales gastos que son principalmente la compra de vivienda y automóvil.

Por si fuera poco la brusca caída de las ventas de las empresas ha destrozado sus puntos de equilibrio (el punto de equilibrio es donde la empresa alcanza un volumen de ventas que cubre sus costes fijos y variables y empieza a ganar dinero), apalancando las cuentas de resultados de las empresas hacia las perdidas, que aun son más abultadas si la inversiones destinadas para realizar la producción se han financiado. Este es el principal inconveniente del apalancamiento operativo. En esta situación toda empresa que no tenga cierto nivel de reservas difícilmente podrá salir adelante ya que también le será muy complicado obtener financiación ajena para mantener unos costes fijos que no cubren sus ventas.

Tenemos pues el apalancamiento total y para salir de el harán falta poderosas palancas que empujen a la economía hacia arriba, pero la principal será la reactivación del consumo que va ligada a que se deje de destruir empleo y aumente la confianza de los consumidores.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Encadenando frases celebres

Las frases celebres son muchas veces lo que hace que un personaje sea recordado durante muchos siglos. Veamos algunos ejemplos de frases celebres:


­ "El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza".
Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

­ "Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover".

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

­ "El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse".

Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

­ "La crisis es un estado de ánimo".
José Luis Rodríguez Zapatero (Valladolid, 1960). Presidente del Gobierno desde 2004.

­ "Las reducciones de empleos van a ser inevitables, por lo que parecen también inevitables reacciones sociales violentas contra el capitalismo".

Conclusión del Foro de Davos donde participaron alrededor de 2 500 ejecutivos del sector económico y representantes de la opinión pública mundial, entre ellos 40 líderes políticos.

"El que espera, desespera".
Refrán español.

Juguemos ahora a encadenarlas a ver que resultado obtenemos.

“Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover”, siendo esta una de las principales causas del apalancamiento de la economía, ya que cuando la sombra de la crisis se empezó a vislumbrar muchos bancos se anticiparon y nos precipitaron hacia ella, no renovando pólizas de crédito que antes incluso permitían exceder con cuantiosas comisiones y limitando y seleccionando el papel llevado para descontar, cuando antes te llamaban del banco para que les llevaras papel no importando los limites ni el librador.

La parálisis de sistema económico fruto de la desconfianza, ya no solo de los bancos con las empresas y ciudadanos susceptibles de engrosar las filas del paro, sino entre ellos mismos motiva que tengan que intervenir los gobiernos para que se presten dinero entre ellos y los canalicen hacia la economía real. Con este panorama podemos asegurar entonces que “el dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza”.

Si bien es cierto que “la crisis es un estado de ánimo”, también es cierto que es mucho más que eso y si no que se lo digan a los millones de trabajadores que se están quedando sin empleo por todo el mundo. Y si de encontrar un nuevo empleo se trata “el que espera, desespera”, ya que aunque los parados van tirando con paros y subsidios se desesperan viendo como estos se consumen antes de encontrar un nuevo empleo.

Con lo cual no hace falta ser una de las mentes privilegiadas que van al Foro de Davos para asegurar que “las reducciones de empleos van a ser inevitables, por lo que parecen también inevitables reacciones sociales violentas contra el capitalismo”

Lo único que nos pude servir de consuelo es que tras la incapacidad generalizada para parar esta debacle tendremos éxito y saldremos de la crisis y que como dice Winston Churchill, “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”. El problema es que cuando los fracasos no consiguen frenar el número de parados “el que espera, desespera” y ya sabemos que esperar cabrea, y si es por un trabajo que no llega cabrea más, y si son muchos los cabreados tendremos disturbios, y veremos si no se para la escalada del paro si los civilizados gobiernos occidentales no tienen que sacar los tanques y el ejercito a la calle para controlar a las masas.