Para ilustrar la teoría del caos Edward Lorenz nos dice que “el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo”, ejemplificando así como una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación puede generar un efecto considerablemente grande. Quizás el tsunami económico que nos azota haya comenzado con un ligero batir de alas y la carcoma de nuestro sistema económico se haya gestado en un patio de colegio especulando con canicas.Pensemos en un niño que un día lleva unas canicas al colegio, se pone a jugar solo y despierta el interés de sus compañeros, este les presta unas canicas y juegan todos juntos. El niño no cobra interés y todos pasan un rato agradable.
Sin embargo por la noche el niño tiene un sueño, si en vez de prestar las canicas las vende más caras de como las compra obtendrá dinero para comprar más canicas.
Al día siguiente cuando se acercan los niños para jugar con él, este les dice que si quieren jugar tienen que comprar canicas. Estos se las compran, juegan todos juntos y se divierten. El niño vende todas las canicas y algunos compañeros le piden más.
La próxima vez que se reúnen el precio de las canicas ha subido en el patio del colegio, pero los niños siguen comprándolas igual. Esta situación se repite y el niño empieza a ganar mucho dinero con las canicas rodeándose de símbolos externos que refuerzan su imagen triunfadora.
Pasado un tiempo otros niños empiezan a vender canicas, ya nadie juega con ellas y todos en el colegio quieren tenerlas.
Con más niños vendiendo el precio empieza a bajar, pero al poco tiempo se ponen de acuerdo entre unos cuantos y deciden subir los precios para mantener beneficios. Las canicas suben y algunos niños empiezan a entregar unos vales que dicen tener el valor de diez y veinte canicas, ya que algunos empiezan a tener problemas con sus madres para almacenar tantas canicas. Al fin y al cabo ya nadie juega con ellas.
El precio de las canicas sube y sube y algunos niños ganan mucho con el negocio. Sin embargo los precios están tan caros que de repente todos empiezan a vender vales de canicas y algunos exigen las canicas físicas. Pero no hay tantas canicas como vales y el negocio de las canicas se convierte en una ruina.
Años más tarde los niños estudiaron empresariales y realizaron prestigiosos Masters, entonces decidieron seguir con el negocio de las canicas pero esta vez utilizaron otros instrumentos.
Primero utilizaron participaciones en empresas, dejando de importar cual era su valor real, compraron acciones hasta que el negocio acababa muchas veces como el de las canicas.
Más tarde decidieron ser más prudentes y especularon con cosas más tangibles, como las viviendas, siendo el resultado que también se hundió el mercado y la economía. Sin embargo los niños esta vez no perdieron y al igual que con las canicas ganaron mucho dinero mientras el negocio iba bien, y cuando este se arruino el dinero salio de los impuestos de todos, ya que habían montado semejante tinglado que si este caía toda la economía iba detrás. Así que siguieron en sus despachos y buscaron un nuevo objetivo: las materias primas.
Y quien sabe, quizás si se hubieran puesto cotos a la especulación con canicas, los niños hubieran seguido jugando con ellas y años más tarde las cosas tendrían un valor razonable, acorde con el trabajo que cuesta hacerlas en lugar de tener que pagar pluses especulativos que crean burbujas que alteran la racionalidad de los precios.
“sólo si educais a los niños evitareis castigar a los hombres”
Pitagoras


