lunes, 26 de julio de 2010

LA PATENTE DE CORSO DEL SIGLO XXI Y EL BOTIN OCULTO EN LAS CUENTAS DE RESULTADOS

El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad"

Albert Einstein

Durante la Edad Media y en la Edad Moderna los monarcas de las naciones otorgaban mediante un documento denominado patente de corso el permiso para capturar y saquear barcos y poblaciones enemigas. Los corsarios estaban limitados en sus acciones por la patente, pudiendo sólo atacar mercantes y ciudades de determinados países y teniendo que repartir en muchas ocasiones el botín y rescate con el Estado. Esta es la principal diferencia con los piratas, que atacaban cualquier buque sin tener que rendir cuentas a nadie.



Los bancos tal y como los conocemos hoy en día tienen su origen en el siglo XVI en una Europa sumida en guerras, donde proliferaba la actividad comercial y la piratería. Salvando las distancias entre corsarios y bancos, el poder otorgado a las entidades financieras, quizás se defina de una manera similar a las patentes de corso dentro de algunos años.

En la actualidad, los cañonazos se han transformado en movimientos de mercado, y ha surgido una nueva forma de piratería que ya no enarbola banderas negras con tibias sino que se aprovechan de los fallos del mercado o los generan, aprovechándose de una posición dominante y de una falta de regulación que les permite desestabilizar, ya no solo Estados, sino poner en jaque incluso a la Comunidad Europea. Estos nuevos “piratas” gozan con la ventaja de no tener que echar sus barcos a la mar, solo necesitan un ordenador y una conexión para navegar hasta los tesoros que controlan y moverlos de un sitio a otro a golpe de clic.

Algunos de estos piratas, como el pirata Madoff son capturados, expuestos al escarnio público y encarcelados. Otros sin embargo utilizan las patentes de corso para evitar correr igual suerte.

El día 23 de julio, se han publicado los resultados de los “sress test”, tests de estrés o pruebas de resistencia que son una serie de simulaciones que miden la capacidad de bancos y cajas para enfrentarse al deterioro general de la economía, congratulándonos todos de los buenos resultados de las entidades europeas y en particular españolas. Lo que yo me pregunto es, si tan bien están no hubiera sido mejor destinar los fondos que se dedicaron a la reestructuración bancaria y que se utilizarán en gran parte para prejubilar y despedir empleados en ayudar a las PYMES que son las que generan el 89% del empleo en España. No obstante, obviamente pienso que es una buena noticia que nuestros bancos gocen de buena salud, pero me pregunto por la salud de los usuarios bancarios y me pregunto si no sería necesario hacerles una prueba de resistencia o stress test para ver cuanto pueden aguantar subidas de tipos de interés, encarecimiento de comisiones y otras malas prácticas bancarias que realizan muchas entidades con la patente de corso del Estado y que les permiten engrosar sus cuentas de resultados a cuenta de sus clientes. Afortunadamente el Banco de España recoge estas malas prácticas en su memoria del servicio de reclamaciones que no tiene desperdicio.

Estos son algunos de los reales derechos de que disponen las entidades financiera, muchos de los cuales no tienen ni los propios estados:

-Las entidades financieras tendrán derecho a cargar sus comisiones e intereses en firme, sin que estas puedan ser devueltas por los clientes aunque no estén conformes con ellas. Si desean que les sean devueltas y estas se niegan deberán reclamarlas judicialmente, algo que en la práctica no se suele llevar a cabo dado que los importes a reclamar no suelen compensar el coste de una reclamación judicial. Este derecho no lo tienen ni las Administraciones del Estado que tienen que pedir el embargo de la cuenta para cobrar impuestos impagados.

-Para reclamar a las entidades financieras primero hay que dirigirse a los servicios de atención al cliente de la propia entidad y si estos no resuelven a favor del cliente este puede reclamar al Banco de España. Pero las reclamaciones que acaban en el Banco de España o en los tribunales son la punta del iceberg, ya que una gran parte de los usuarios bancarios no se percata de estas, o no realiza reclamaciones al tener una fuerte dependencia del crédito bancario, o renuncia a sus derechos, tal y como reconoce el Banco de España.

-El Código Penal en su artículo 252 recoge el delito de apropiación indebida. de la siguiente manera, “serán castigados con las penas del artículo 249 ó 250, en su caso, los que en perjuicio de otro se apropiaren o distrajeren dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble o activo patrimonial que hayan recibido en depósito, comisión o administración, o por otro título que produzca obligación de entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido, cuando la cuantía de lo apropiado exceda de cuatrocientos euros.



Si un director u otro empleado de banca:

-Altera los tipos de interés a los que una empresa descuenta efectos multiplicando el tipo de interés por tres sin previa notificación al cliente.

-Incrementa las comisiones de manera notable sin tan siquiera notificarlo a los clientes.

-Si retrasan las renovaciones de pólizas de interés para cargar en las cuentas desorbitados intereses de demora.

-Si venden “seguros” de cobertura de interés, que en realidad son complejos instrumentos financieros, con conocimiento de que la tendencia de los tipos de interés es a la baja, para de esta manera lucrarse en detrimento de sus clientes.

-Si reciben una remesa de efectos para el descuento y una orden de transferencia por un importe similar, y realizan la transferencia en descubierto, abonando la remesa al día siguiente y cargando elevados intereses de demora.

-Si cargan comisiones que superan en su cuantía el máximo registrado en las tarifas remitidas al Banco de España.

-Si retienen saldos de sus clientes de manera improcedente, o dificultan y ponen trabas a la recuperación de fondos depositados que les fueron cedidos en depósito, manteniendo el bloqueo de cuentas incluso más allá del período establecido expresamente en el contrato.

-Si efectúan cargos en las cuentas de los clientes y una vez formulada reclamación ante el Banco de España el Banco no realizan alegaciones sobre las liquidaciones y tampoco aportan el contrato regulador de la cuenta de ahorro en la que se efectuaron los cargos cuestionados, ni el desglose de las liquidaciones citadas, impidiendo de esta manera la comprobación de su corrección por parte del Servicio de Reclamaciones.

-Si cargan comisiones por reclamación de posiciones deudoras sin la realización de gestiones individualizadas que dieran lugar a la posibilidad de cargo de la comisión.

-Si se aplican tipos de interés a un descubierto por valoración, superior al pactado en el contrato, sin acreditar el cumplimiento de las exigencias convencionales para realizar la modificación y, además, intentando ocultar la naturaleza del cargo de manera que el cliente no pueda determinar la corrección de la valoración aplicada.

-Si consideran en perjuicio de los clientes, que un específico día era hábil para la valoración de un adeudo, pero no lo era en el caso de un abono, generando un descubierto y, consecuentemente, la indebida liquidación de intereses por tal concepto.

-Si repercuten a sus clientes las consecuencias negativas que se derivan de sus errores.

-Si se les permite cobrar hasta un 6% por la devolución de efectos, en concepto de servicios prestados, servicio que casi con seguridad se presta en menos de 5 minutos y que puede suponer cantidades que exceden el sueldo mensual de un trabajador, dependiendo del importe del efecto en cuestión.

Etc, etc, etc., y casi todo esto con conocimiento del Banco de España que reconoce en su informe que este Servicio ha tenido constancia documental de la devolución de 3.453.996 € por parte de las entidades a sus clientes como consecuencia de las reclamaciones presentadas por estos ante el mismo. 3.453.966 €, que bajo mi punto de vista constituyen solo la punta del iceberg, y que el propio Banco de España “reconoce como una cantidad muy significativa si tenemos en cuenta que las reclamaciones presentadas hacen referencia a cantidades normalmente reducidas, que desalientan al ciudadano a acudir a la vía jurisdiccional, con los consiguientes costes y demoras que ello conlleva, por lo que, de no obtener satisfacción por un sistema como el que proporciona el Servicio de Reclamaciones, opta en la mayoría de los casos por renunciar a sus derechos.”



Esto todo, no se sabe que es, pero no debe de ser apropiación indebida, ni ninguna otra figura delictiva, esto debe ser normal ya que de lo contrario debería de aparecer destacado en los medios de comunicación, pero lo que aparece en estos es que el Gobernador del Banco de España nos dice que se debe de abaratar el despido y jubilarnos a los 67 años. Y yo me pregunto, no debería este señor ocuparse un poco más de estas cositas, cositas cuya punta del iceberg se valora en 3.453.966 €. Pensemos en el importe al que pueden ascender las cantidades no reclamadas y el empleo que generarían en manos de particulares y empresas. Aunque quizás halla quien piense que estén mejor en manos de las entidades financieras y por eso no se tomen medidas firmes para evitar estos desmanes.

domingo, 11 de julio de 2010

ESPAÑA ES UN EQUIPO GANADOR

Lo importante es jugar en equipo. A pesar de las faltas, de los árbitros, a pesar de que Suiza nos lo puso cuesta arriba, con el pesar de Alemania, somos un gran equipo. Si podemos ganar un mundial todo es posible. Si nuestros futbolistas, jugadores de baloncesto, tenistas, corredores de F1 y motociclismo, ciclistas, etc. son números uno, todos podemos serlo en nuestros trabajos, dirigiendo nuestras empresas, o ejerciendo con responsabilidad cargos políticos. Hay que trabajar en equipo, dar lo mejor de uno mismo y si todos hacemos lo mismo la victoria del equipo vendrá sola. Y si tenemos alguna duda siempre podemos preguntarle a un pulpo.




Lo que no se debe hacer en un partido es jugar sucio, pegar patadas, saltarse las normas y que el árbitro lo permita.




viernes, 9 de julio de 2010

UN NUEVO MODELO ECONÓMICO: DEL NEOLIBERALISMO AL GATOPARDISMO

Con la actual crisis económica el neoliberalismo económico es profundamente cuestionado al tener que rescatar los Estados el sistema económico con ingentes cantidades de dinero público y avalar los depósitos de los ahorradores para evitar la retirada masiva de efectivo. Con esta inyección masiva de recursos públicos el principio de no intervención de los Estados en la economía debería haber enterrado el neoliberalismo económico. Sin embargo lejos de hacerse con el control de la situación, la mayor parte de los Estados se han endeudado de tal manera que se han puesto en manos de los mercados.

Mercados que siguen el principio de la maximización del beneficio, especulando con la deuda de los países y poniendo en jaque a gobiernos que tienen que ser rescatados con fondos millonarios puestos a disposición de los especuladores mercados.

Llegados a este punto, llevamos mucho tiempo oyendo que el sistema tiene que cambiar pero la realidad es bien distinta y al igual que de esta crisis saldrán entidades financieras más grandes y “sólidas” estamos asistiendo a la toma de control del poder mundial por parte del FMI y de los bancos centrales, siendo el papel de los gobernadores de estos el de “asesorar” a unos débiles gobiernos que acatan las ordenes de un nuevo Neoliberalismo, que yo definiría como Gatopardismo.

Pero, que es el Gatopardismo. El "gatopardismo" o lo "lampedusiano" es en ciencias políticas el "cambiar algo para que nada cambie", paradoja expuesta en la novela "El gatopardo", del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957). La cita original expresa la siguiente contradicción aparente:

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

"¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado".

"…Una de esas batallas en las que se lucha hasta que todo queda como estuvo. No queréis destruirnos a nosotros, vuestros padres. Queréis sólo ocupar nuestro puesto. Para que todo quede tal cual. Tal cual, en el fondo: tan sólo una imperceptible sustitución de castas".

El gatopardo narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de la familia del gatopardo, afincada en Sicilia entre 1860 y 1910. . El argumento principal de la novela es la expedición de los mil y la unificación italiana con breves referencias a años posteriores. En mayo de 1860, tras el desembarco de Garibaldi en Sicilia, Don Fabrizio (personaje inspirado en Giulio IV di Lampedusa, bisabuelo del autor) asiste con distancia y melancolía al final de una época. La aristocracia comprende que el final de su supremacía se acerca: es el momento de que se aprovechen de la situación política los burócratas y mediocres, la nueva clase social emergente. Don Fabrizio, perteneciente a una familia de rancio abolengo, se tranquiliza viendo que su sobrino Tancredi Falconeri, a pesar de combatir en las filas garibaldinas, intenta aprovecharse de la situación.

En 1963, Luchino Visconti lleva la novela al cine, protagonizada por Burt Lancaster, Alain Delon, Claudia Cardinale.