lunes, 8 de diciembre de 2008

Crisis financiera y revolución neoinstitucional.

Si adaptamos la definición de la palabra crisis que nos da el diccionario de la real academia española a la actual crisis financiera, podríamos definir esta como: una mutación importante de una etapa histórica como es el capitalismo, provocada principalmente por la falta de liquidez en los mercados y que ha generado una situación de inestabilidad e incertidumbre en la economía global.

Por otra parte, la enciclopedia de Internet Wikipedia nos dice que si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.

Si bien uno de los postulados del capitalismo es el no intervencionismo del estado en las transacciones económicas, John Maynard Keynes postula que el Estado puede intervenir para incrementar la demanda efectiva en época de crisis tal y como esta aconteciendo.

La maximización del beneficio como prioridad, otra de las premisas del capitalismo, ha llevado a un modelo económico insostenible principalmente por la incorrecta regulación de los mercados por las autoridades competentes.

Ante la debacle en cadena de todos los sectores productivos arrastrados por la falta de financiación, se impone por tanto el neoinstitucionalismo económico y el intervencionismo estatal y de otras instituciones que tienen el importante papel de controlar las deficiencias del mercado imponiendo restricciones a comportamientos empresariales que pueden ir en contra del interés general.

Actualmente la nacionalización de algunos de los bancos de las economías más representativas del capitalismo, las inyecciones de capital que imponen condiciones a los bancos y el rescate del sector automovilístico estadounidense con 14.000 millones de dólares en préstamos o líneas de crédito, pero con la supervisión directa del estado en el manejo de estos fondos, imponiendo además restricciones en las bonificaciones y dividendos de los directivos, a los que se obliga también a vender sus aviones privados, entre otras medidas, nos indica que estamos pasando ya de la crisis a la revolución.

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