sábado, 24 de enero de 2009

AstraZéneca ¿Deslocalización o dislocación?

En medicina, una dislocación es la salida de un hueso o articulación de su lugar. Si en empresas rentables separamos a los trabajadores de sus lugares de trabajo, con el fin de incrementar los beneficios, no estamos deslocalizando una empresa estamos dislocando la economía, ya que si no conseguimos detener la espiral de destrucción de empleo que es ya la principal preocupación de los españoles, la crisis se agravara y dentro de poco ya no tendremos que rescatar a los bancos y a la automoción, tendremos que rescatar a los estados.

En el caso de AstraZéneca en su página Web dicen textualmente: “La presencia internacional de AstraZéneca nos impone una responsabilidad global, implantando rígidas pautas de comportamiento en todos los países en los que la compañía está presente. El compromiso de responsabilidad corporativa nos lleva a buscar cada día la forma de devolver a la sociedad la acogida que nos manifiesta en todo el mundo”.

¿Es enviar al paro a 113 trabajadores para obtener más beneficios la manera de devolver a los gallegos la acogida que se les ha dado? ¿Es esto responsabilidad global?

En un contexto en el que el capitalismo esta seriamente tocado, y los estados intervienen día si y día no para rescatar empresas y sectores, ¿debería intervenir el estado en este caso?

Hay muchas maneras de intervenir, imaginemos por ejemplo que desde la administración alguien se pone en contacto con AstraZéneca y les muestra su interés por hacerse con los servicios de sus empleados de Porriño, con el fin de producir genéricos y así reducir la factura de la seguridad social, además de para enviarlos a los países del tercer mundo como ayuda humanitaria.

También se podría mostrar interés por los investigadores y personal especializado, con el fin de desarrollar nuevos medicamentos que podrían hacer competencia a los medicamentos actuales y futuros de AstraZéneca, haciendo hincapié en que la seguridad social procurara recetar y comprar productos fabricados en nuestro país.

Quizás, si vieran que podrían pasar de ocupar el sexto puesto en el ránking de mayores compañías farmacéuticas en España, a reducir drásticamente sus ventas en nuestro país, entonces quizás ya no fuera tan rentable deslocalizar.

Y si insisten en cerrar, que el estado en vez de pagar el paro, invierta un poco más y cree una empresa para fabricar genéricos y que invierta en investigación y desarrollo de nuevos fármacos. Y pasados unos años si se hacen bien las cosas quizás se pueda privatizar con una cláusula que impida su deslocalización.

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