lunes, 31 de agosto de 2009

SÁLVESE QUIEN PUEDA


Desde hace tiempo se viene hablando de un entorno “turbulento” en el marco donde desenvuelven sus negocios la mayoría de los sectores y empresas. En un entorno de globalización de la economía, la competencia y los mercados han ampliado sus barreras, generando múltiples oportunidades y amenazas para empresas y sectores enteros.

La globalización ha provocado además fuertes interdependencias entre los países, trasladando la toma de decisiones tanto a nivel empresarial, como político.

En un entorno “turbulento”, pero en situación de crecimiento todos se suben al caballo ganador, pero en el actual contexto de fuerte crisis económica mundial, a pesar de que se intenta dar una imagen de unidad a nivel mundial, las diferencias se hacen patentes y la descoordinación en la toma de medidas para combatir la crisis es el pan nuestro de cada día.

Por otra parte, en una sociedad en la que cualquier declaración se propaga por los medios de comunicación a gran velocidad, el traslado de las opiniones de políticos, agentes sociales y agentes económicos, sin molestarse en ocasiones ni siquiera en consensuarlas con sus propios partidos u organizaciones a las que representan son fuente de gran desasosiego entre la ciudadanía.

Si bien, la situación es angustiosa para empresarios y trabajadores, se hace extremadamente lamentable para los millones de parados que se están generando, los cuales ven como son utilizados como arma electoral, en lugar de consensuarse medidas de apoyo que no tengan que ser enmendadas al poco de anunciarse.

En el contexto actual, el entorno ha dejado de ser “turbulento” para ser un entorno abiertamente hostil, tanto con las empresas, como con sus trabajadores.

La situación es tan complicada que los votantes de todo el mundo castigan con sus votos a los políticos en el gobierno, tal y como ha sucedido en EEUU con la victoria de Obama sobre el Partido Republicano; y este domingo, tanto en Japón, donde el Partido Demócrata ha obtenido una contundente victoria frente a los liberales que llevaban 54 años en el poder, como en Alemania donde el partido conservador de Angela Merkel ha recibido un duro golpe al perder las mayorías absolutas en dos de los tres estados donde se votaba. En España, pasa lo mismo, pero los que van en declive son los socialistas, que cada vez salen peor parados en las encuestas de cara a las elecciones generales, además de haber perdido las recientes elecciones europeas y a Xunta de Galicia.

El desgaste de los partidos gobernantes se hace pues patente en un entorno de fuerte crisis económica mundial, desgaste del que obviamente se benefician los partidos en la oposición, independientemente de si su oposición es constructiva y busca ofrecer medidas alternativas a las del gobierno en beneficio de todos los ciudadanos, o lo único que busca es echar leña al fuego para que se queme el gobierno, y poder acceder al tan ansiado poder.

En este contexto, nos asomamos a un oscuro callejón, un callejón sin salida, y o se ponen de acuerdo políticos, agentes sociales y económicos, coordinando un plan de actuación, incluso con otros países de nuestro entorno, o de lo contrario seria mejor que nos digan: “SÁLVESE QUIEN PUEDA”

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