miércoles, 12 de agosto de 2009

SEMBRANDO VIENTOS

Foto del hundimiento del Prestige

Una de las brillantes conclusiones de la cumbre de Davos fue enviar al mundo una alerta de posibles estallidos sociales.

Sin embargo para que se produzca una explosión hace falta un detonador, y la perdida del trabajo siembra el caldo de cultivo para que se produzcan disturbios, pero hace falta que este descontento se concentre y se canalice hacia un detonador.

Tenemos pues un caldo de cultivo, que son los millones de trabajadores sin empleo, ahora lo que podemos hacer es enriquecerlo para que el descontento aumente.

Para ello podemos usar los siguientes ingredientes:

  • Abaratar el despido.

  • Reducir los salarios.

  • Romper el pacto y el dialogo social.

  • Anunciar otoños calientes.

  • Movilizar a los trabajadores en huelgas salvajes de sectores que se mantienen a flote en la crisis para que se hundan en ella. Caso de la huelga del metal en Vigo.

  • Exigir aumentos de salarios por encima del IPC.

  • No dejar de hacer declaraciones a los medios de comunicación que condicionan cualquier posible acuerdo. A esto le llamo yo hablar para la galería, en lugar de hablar en el foro adecuado.

Y es que en España, los pirineos parece que continúan aislándonos del resto del mundo, de manera que cuando desde Estados Unidos, se anuncia que lo peor ya ha pasado, aquí lo que queremos es minar la confianza de los consumidores transmitiéndoles el mensaje de que sus sueldos pueden bajar, al igual que su capacidad de consumo y que además la patronal intentará que puedan ser mas fácilmente despedidos.

Y aunque el mercado de trabajo quizás se pueda flexibilizar, habrá que buscar formulas menos toscas, quizás en la eliminación por ejemplo de la mayor parte de los contratos temporales y establecer una indemnización por despido progresiva en función de la antigüedad en la empresa.

Pero para lograr un entendimiento, habría que dejar de lado los corsés políticos y centrarse en los problemas y las soluciones, ya que de las empresas viven tanto los empresarios como los trabajadores, y ni unos ni otros quieren perder sus trabajos.

Lo que si es fundamental para que un barco no zozobre en medio de la tempestad, es no sembrar vientos para que no arrecie el temporal y que todos colaboren en mantener el barco a flote y en el rumbo adecuado.

Publicado en La Voz de Galicia del 13 de agosto de 2009

Publicado en Globedia el 12 agosto de 2009

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