miércoles, 7 de octubre de 2009

LA SUBIDA DE IMPUESTOS VAMPIRIZARÁ LOS MARGENES COMERCIALES

Cuando los comerciantes quieren vender más bajan los precios aún a costa de reducir su margen, de esta manera buscan incrementar hasta tal punto sus ventas de manera que se compense la reducción del margen y obtener un mayor beneficio. Es decir trabajan más, venden más, pero ganan menos cada vez que realizan una venta. Si en la situación actual de deflación, en la que empresas y comerciantes intentan mantener las ventas aún a costa de perder margen, el gobierno incrementa el precio de sus productos un 2%, lo que esta haciendo es que tirar por la borda el esfuerzo de los comerciantes penalizando el consumo y lastrando las ventas.

Es obvio que una mayor presión fiscal sobre el consumo supondrá una reducción del gasto de las familias, y lógicamente unas menores ventas de las empresas que traerán más paro y más gasto del estado en prestaciones y subsidios, pudiendo darse el caso de que el estado incluso recaude menos y gaste más.

Por otra parte la caja del estado no es una caja mágica y evidentemente sus recursos son limitados. En mi post titulado PANDORA, SU CAJA Y LA CAJA DEL DEFICIT PÙBLICO comentaba que si bien algunas de las medidas tomadas por el gobierno pueden mitigar la crisis, y ayudar a la reactivación económica, mi mayor preocupación es que de la caja estatal salga una hipoteca que tardemos décadas en amortizar, hipotecando las futuras generaciones en la amortización de unas deudas con las que enmendar los desaguisados de la generación de sus progenitores.

Con esta subida de impuestos por lo menos la hipoteca la pagaremos nosotros y no las próximas generaciones. Eso si penalizando el consumo tardaremos mucho más en salir de la crisis y la presión fiscal recaerá indiscriminadamente sobre todos los ciudadanos.

Si antes de que se agravara la crisis el gobierno hubiera bajado dos puntos el IVA, limitándolo a un intervalo de tiempo, sindicatos y patronal hubieran firmado el dichoso pacto social y se hubiera incentivado por un lado a las empresas que mantuvieran el empleo en el impuesto de sociedades y penalizado a las que no, se hubiera frenado el ritmo de destrucción de empleo y en la caja estatal aunque entrara menos IVA saldrían también menos prestaciones.

Sin embargo la situación actual es otra, pero lastrar el consumo no es la solución, habrá que recortar partidas de gasto público improductivo y subir impuestos a los que acumulen rentas improductivas y a los que más ganan. Algo a los que deberían de contribuir contentos, ya que con cifras de paro en torno al 20% si la crisis se prolonga solo faltara una chispa para que tengamos graves disturbios, algo que ya se vaticinaba en el foro de Davos.

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