viernes, 18 de enero de 2013

BARCENAS DE COCODRILO


De todos es conocida la expresión lagrimas de cocodrilo, pero los cocodrilos no lloran precisamente por los sentimientos hacía sus victimas. Los ojos de los cocodrilos lloran porque necesitan estar húmedos fuera del agua y mientras devoran a sus presas, porque sus glándulas lacrimales se encuentran a muy pocos centímetros de las salivales y se estimulan constantemente mientras comen.

Y así lloran los cocodrilos, pero las personas, las personas somos más complicadas, tenemos diferentes tipos de llantos ya desde bebes. Y sin llegar a llorar, podemos poner ojitos tiernos y cambiar el tono de voz. Y así mientras nuestra Vicepresidenta se nos pone tierna y nos da la dadiva, nos reparten entradas para el circo Barcenas, nos entra el tembleque por quedarnos sin urgencias, no sabemos si hay que pagar 1 € por receta y ni tan siquiera tenemos la certeza de que haya médicos que no estén en huelga para dárnoslas.

Pero menos mal que hay justicia, pero que no sea de la que dejo libre a Gao Ping, pero ¿que pasa si se legisla a la medida de los delincuentes?. ¿Se convierten en cómplices los que hacen las leyes?

En fin menos mal que nos queda el Rey para animarnos con su mensaje navideño. Pero que vamos a hacer hasta el próximo mensaje de su majestad. Yo propongo que para levantar la moral se rife un viaje a la próxima cacería real. Pero cuidado, no vaya a ser que en la próxima batida la presa seas TU.

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